MI ORACIÓN POR CAMILO

Dime que él no está solo,
que lo acunas en tus aguas
y que me espera más allá
del fuego del espíritu.
Dime Dios que tú lo amas,
que posas tu mano santa
sobre su alma quieta,
sobre su silencio amado.

Abrázalo con los brazos míos,
dile que lo amo,
que lo espero febrilmente,
que mi alma canta en solitario
llamándolo entre los ecos;
dile que mi esperanza no se calla,
que se eleva sobre lagos
cristalinos,
que tienen la tibieza de tu regazo.

Arrópalo en tu lumbre infinita,
traspásalo de amores castos.
Escoge para él, tu maná de salvación,
aliméntalo de vida eterna,
que en oración, por él estoy velando.

INGRID ZETTERBERG

(Hablando de Camilo
con mi Señor Jesucristo)

Derechos reservados
Safe Creative Cta. 1006080193112

SIEMPRE SERÁS

Mi amor,
amo tu respiración...
Y esa voz tuya
que me quema el alma.

Eres un pedacito
de todo en mi vida...
Mi amor espiritual,
mi hermano,
mi hijo, mi padre quizás;
y alumbras todos mis vacíos,
por eso te amo.

Siempre serás
mi huerto de lirios
encendidos,
luz en mi oscuridad;
y tus manos
prodigándome la vida,
la paz.

Oleadas de mi cariño
siempre te alcanzarán.

INGRID ZETTERBERG

Dedicado a mi amado
Camilo Sesto

Derechos reservados
Safe Creative Cta. 1006080193112

¿QUIÉN INICIÓ ESTA TERNURA?

Te he escogido a ti
para hundirnos juntos
en la eternidad.

Arrastrando mi orfandad
me escondí
tras de tu espalda
para continuar el viaje.

A tu sombra
me hallo protegida,
bajo tu brazo amante.

Nos esperan duros recodos
en el camino espiritual.
Y una extraña oscuridad
que a veces se posa
entre los dos.

Realmente,
no sé quién inició esta ternura,
¿Fuiste tú aquella madrugada
entre osadías?
¿O fui yo con mi remordimiento
diluido en lágrimas?

Lo cierto es
que un amor inmenso nació
aquella noche de setiembre,
se fue sembrando a pocos
cual semilla inocente
en tierra fértil.
Y echó raíces
hasta abrazarnos el corazón.

INGRID ZETTERBERG

Dedicado a mi amado 
Camilo Sesto

Derechos reservados
Safe Creative Cta. 1006080193112

POR LA SENDA BORDADA

¿Sabes?
Un día volaremos juntos
hacia prados silenciosos,
sedientos de paz.
Cuidamos entre nuestras manos
el frágil lirio
de nuestra unión;
sus pétalos se desprenden
amarillos y finos
como lágrimas del tiempo.
Somos un anhelo de Dios.

Entre mis brazos te presiento,
tembloroso cual un niño
y sólo mi tristeza entiende
de estos años viejos
que se han ido esparciendo
en nuestro dolor.

Déjame cuidarte
entre mis latidos,
aún nos brota vida a los dos.

Por la senda bordada
de azules hilos
un día vendrás a buscarme.
Callada y serena
sentirás mi alma
que se muere segura en tu amor.

Ven, no tardes,
ya las sombras
del vil crepúsculo
se asoman.
Ya languidece nuestro balcón.

Heridos de un rojo vino
caminaremos hacia la aurora
taciturnos y sangrantes
con sed en nuestras bocas
y pasos vacilantes,
al fin nos recibirá el huerto;
aquel edén de rosas
que nos prometió el Señor.

INGRID ZETTERBERG

Dedicado a mi amado
Camilo Sesto

De mi poemario
"Joyas de mi alma"

Derechos reservados
Safe Creative Cta. 1006080193112

NADIE COMO TÚ

¿Dónde estás mi pequeño niño
que arrullarte quisiera
y hacerte dormir
en mi regazo silencioso.?

Deslizar mis besos
sobre tu frente de alabastro
mientras los ángeles
entonan un triste canto,
bajo el árbol de cerezos.

¿Dónde estás amado hermano?
Joya arrancada al viento,
consolación que viaja desde tu voz
hasta mis brazos.
Eres tú mi medicina
cuando el llanto se hace amargo.

Nadie como tú
para acariciar mis miedos,
para prepararme refugio
entre los pliegues de tu cuello.

Y de pronto la sanidad
en mi alma descansa,
porque tú y yo somos uno, mi niño,
de aquí hasta la esperanza
de nuestro albo encuentro
en la eternidad.

INGRID ZETTERBERG

Dedicado a mi amado Camilo Sesto

De mi poemario
"Joyas de mi alma"

Derechos reservados
Safe Creative Cta. 1006080193112

¿A QUÉ SE PARECE LA SOLEDAD?

Amor mío,
cobíjate en mí
y trae entre tus brazos
un ramo de lirios.

Siento angustia
en la lejanía de tus pasos,
pues mi alma
ya no encuentra alivio.

¿A que se parece la soledad?
A no sentirte
a mi entraña unido.

Te llamo en mi silencio
y abrazándome
me aferras a tu sombra,
ya sólo quiero estar contigo.

Lo espiritual que nos une
es alimento
a nuestras almas,
y nos hace sentir vivos.

¡Cuánto dolor sin embargo
en nuestro encuentro!
¡Cuánto llanto
transformado en gemidos!

¿Qué será de nuestro amor,
de nuestros roces eternos
en los que estamos cautivos?

Beberemos siempre
de la fuente
de esta mutua relación
en la que ambos sufrimos.

INGRID ZETTERBERG

De mi poemario
"Joyas de mi alma"

Derechos reservados
Safe Creative Cta. 1006080193112