TU NÍVEA BARBA

Pienso en ti
y el dolor me sobrepasa.
Veo tu pañuelo de seda
atado a tu cuello, hermano.
Y me sacude un intenso fuego.

Tu barba recién crecida
ya luce blanca
con el brillo de los años.

Hermano,
tristeza honda
habita en las miradas
y el azul desvaído
de tus ojos
escudriña largamente
mi cansada alma.

INGRID ZETTERBERG

Dedicado a mi amado 
Camilo Sesto

De mi poemario
"Joyas de mi alma"

Derechos reservados
Safe Creative Cta. 1006080193112

DE LA CABEZA A LOS PIES

Tu pelo,
ondas suaves
que se mecen graciosas
sobre tu cuello.

Tus ojos,
todo el azul grisáceo
de un apacible océano.

Tu boca,
que travieso muerdes,
sensual y carnosa,
guarda una risa breve
muy queda,
que a mi oído deleita.

Tu voz,
tan viril y profunda
que seduce mi solitaria vida.

Tus brazos,
tan prestos a envolverme
en dulces osadías.

Tus manos,
caricias infinitas,
que una madrugada
me tendieron lazos.

Tu porte elevado,
y tus pies
que me llevan a seguir
tu sombra y tu halo.

Todo tú...
vives atado a mí.

INGRID ZETTERBERG

De mi poemario
"Joyas de mi alma"

Derechos reservados
Safe Creative Cta. 1006080193112

ENTRE AQUELLOS PRADOS

Tu nombre
como campana al viento
no escapará
entre los ecos,
sino que vivirá en mi alma
cual melodía
untada por la miel
de nuestro amor.

Tu nombre gritaré
entre los prados
de inocencia
que nos dará Dios.

Y mis ojos
beberán tus azules miradas
cual bebida necesaria,
y no existirá
entre tú y yo
la soledad.

He arrojado lejos
aquella visión
que nos enlutaba
y nunca entre nosotros
habrá separación.

INGRID ZETTERBERG

De mi poemario
"Tu alma y la mía"

Derechos reservados
Safe Creative Cta. 1006080193112

DULCE PROTECTOR

Allá te veré
entre azules flores
que el tiempo derramó.

Allá
donde no existen
más lágrimas,
donde nuestro amor casto
será probado en un crisol.

Porque nada hay más puro
que lo espiritual,
lo que nace de un capullo;
pacto de almas que jamás se quebró.

No volveré a sentir
este hondo vacío,
porque ya no habrá separación.

Amado,
abre tu pecho
para en él cobijar mi sien,
mira que ya va oscureciendo
y se acrecienta mi dolor.

Allá te veré
cuando acaben mis días
porque en la eternidad
tú serás mi bebida
y mi porción.
¡Oh mi dulce protector!

INGRID ZETTERBERG

De mi poemario
"Joyas de mi alma"

Derechos reservados
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