UN BRINDIS POR TU ALMA

Hermano del alma mía
ya no veo tu casita engalanada
como en otros años
de vergel y risas.
Hoy faltan aquellas guirnaldas
que afanoso ponías.
Ya no hay luces en tu ventana,
el invierno todo lo cubre
de una niebla fría.
Se escuchan villancicos y alabanzas
en las casas vecinas.

Todo es algazara,
ambiente navideño, voces festivas,
pero en tu hermosa casa
el silencio se cobija.
Y hay una paloma blanca
que aún asustadiza
permanece posada
en una de tus cornisas
sin atreverse a batir sus alas.

Es aquella palomita
que con tus manos alimentabas.
Después de dos años todavía,
oh hermano, tu ausencia es una daga
de dolor y agonía.
Y en esta navidad sagrada
mi deseo es dedicarte una elegía
y hacer un brindis en mi morada
por tu alma que es tan mía.

INGRID ZETTERBERG

De mi poemario
"Joyas de mi alma"

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