NADIE COMO TÚ

¿Dónde estás mi pequeño niño
que arrullarte quisiera
y hacerte dormir
en mi regazo silencioso.?

Deslizar mis besos
sobre tu frente de alabastro
mientras los ángeles
entonan un triste canto,
bajo el árbol de cerezos.

¿Dónde estás amado hermano?
Joya arrancada al viento,
consolación que viaja desde tu voz
hasta mis brazos.
Eres tú mi medicina
cuando el llanto se hace amargo.

Nadie como tú
para acariciar mis miedos,
para prepararme refugio
entre los pliegues de tu cuello.

Y de pronto la sanidad
en mi alma descansa,
porque tú y yo somos uno, mi niño,
de aquí hasta la esperanza
de nuestro albo encuentro
en la eternidad.

INGRID ZETTERBERG

Dedicado a mi amado Camilo Sesto

De mi poemario
"Joyas de mi alma"

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