EN TU MUNDO

Al fin puedo ver
tu mirada dormida
que me mata el alma.

Al fin puedo acariciar
tu piel, y besar
la tibia concavidad
de tus manos,
donde me ofreces
el agua preciada
para mi sed.

Y me invitas a entrar
en tu mundo
donde habita la calidez
de tu ser.

Tus pasos
cual susurros
en la alfombra se acercan.
Todo huele a ti.
Y me ofreces tus brazos
para mi descanso.

Tú y yo a solas
en este batallar
del amor y el deseo.

Me envuelves en tu manta
mientras en leve murmullo
tu voz gastada
por el viento de los años,
al oído me canta:
¡Piensa en mí!

INGRID ZETTERBERG

Dedicado a mi amado
Camilo Sesto

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