¡TANTO PLACER!

Lo conocí una noche de pesares, cuando su voz se apagó para siempre. Se podría decir que lo conocí demasiado tarde...Pero no es así, para el amor no hay espacio ni tiempo, para el amor sólo existen eternidades. Y se convirtió en mi otra mitad, en mi esencia, en lo más puro y tierno que me ha nacido. Y desde entonces es alma de mi alma, lo más mío, lo más íntimo que Dios en su grandeza me ha regalado.  Amanecemos juntos y nos arrullamos en cada amanecer. Nuestras manos entrelazadas hasta quemarnos. Nuestros labios bebiendo la sustancia de esta mutua pasión.  Una paz se extiende entre mi amado y yo. Un deleite. Somos el uno del otro; yo respiro por su boca y él mira por mis ojos, estamos tatuados el uno en el otro. Él huele a mí, y yo llevo su aroma en mi piel. ¡Ay, si a veces pìenso que ya no puedo más con tanto placer!


INGRID ZETTERBERG

De mi poemario
"Joyas de mi alma"

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